Pasen y lean, señores visitantes.
Como a la puerta de las barracas de feria de principios del siglo XX también aquí habéis encontrado un bufón que grita para llamar la atención de todo el que se acerque.
Pasen y lean, señores. Este bufón de feria no quiere quitar clientes a las otras barracas sino todo lo contrario. Esta barraca pretende ser una puerta abierta a la cultura, o por mejor decir, tiene abierta su puerta a la cultura, y también un gran ventanal abierto a la discusión académica. Siendo malagueña tiene, como no podía ser menos, un balcón preñado abierto al recuerdo de nuestro pasado histórico desde el que se ve una panorámica de la historia que estamos olvidando. Porque olvidar nuestra historia es arriesgarse a repetir los errores que se cometieron en nuestro pasado.
Esta barraca también tiene un rinconcito en el que se puede entrar para encontrarse con uno mismo. Es la habitación del silencio, el Sancta Sanctórum de nuestra fe. Es el rincón en el que se desea “la paz a todos vosotros”. Una colección de reflexiones a través de las cuales el autor no ha pretendido más que aclarar sus ideas.
Esta barraca pretende, nada más y nada menos, que ser un libro digital abierto al futuro que mira también al pasado. Una especie de libro en el que sus páginas se renovarán continuamente. Un libro al que su autor dará más y más contenido mientras le quede un hálito de vida, mientras su mente sea capaz de imaginar, de razonar, de contar alguna historia.
Y junto a cosas tan serias como nuestra historia y nuestra fe, tampoco faltará en esta barraca digital un espacio para la fantasía pura en el que el lector encontrará desde unos ripios que sueñan con ser poesía hasta algunos cuentos en los que pueden aparecer desde ángeles hasta piratas.
No se queden en la entrada, señoras y señores, pasen y lean. La lectura es gratis, podrá leer cuantas veces quiera, podrá imprimir todo lo que guste o disguste. Si no le gusta, dígalo. Al pie de este escrito hay un correo electrónico en el que podrá dejar sus opiniones, todas serán bienvenidas. El autor sólo les pone dos límites, no intenten cambiar una sola coma de lo escrito y no intenten copiar para vender como propio.
El genial Orson Wells decía que en una película los títulos de crédito estaban de más. Que el autor debe ser reconocido por su estilo y su personalidad más que por su firma, así que firmaré con el alias por el que me conocían mis alumnos, ya que el docente que no haya sido rebautizado por sus discípulos, no merece el nombre de profesor…
Rafael a) el Cabeza
Como a la puerta de las barracas de feria de principios del siglo XX también aquí habéis encontrado un bufón que grita para llamar la atención de todo el que se acerque.
Pasen y lean, señores. Este bufón de feria no quiere quitar clientes a las otras barracas sino todo lo contrario. Esta barraca pretende ser una puerta abierta a la cultura, o por mejor decir, tiene abierta su puerta a la cultura, y también un gran ventanal abierto a la discusión académica. Siendo malagueña tiene, como no podía ser menos, un balcón preñado abierto al recuerdo de nuestro pasado histórico desde el que se ve una panorámica de la historia que estamos olvidando. Porque olvidar nuestra historia es arriesgarse a repetir los errores que se cometieron en nuestro pasado.
Esta barraca también tiene un rinconcito en el que se puede entrar para encontrarse con uno mismo. Es la habitación del silencio, el Sancta Sanctórum de nuestra fe. Es el rincón en el que se desea “la paz a todos vosotros”. Una colección de reflexiones a través de las cuales el autor no ha pretendido más que aclarar sus ideas.
Esta barraca pretende, nada más y nada menos, que ser un libro digital abierto al futuro que mira también al pasado. Una especie de libro en el que sus páginas se renovarán continuamente. Un libro al que su autor dará más y más contenido mientras le quede un hálito de vida, mientras su mente sea capaz de imaginar, de razonar, de contar alguna historia.
Y junto a cosas tan serias como nuestra historia y nuestra fe, tampoco faltará en esta barraca digital un espacio para la fantasía pura en el que el lector encontrará desde unos ripios que sueñan con ser poesía hasta algunos cuentos en los que pueden aparecer desde ángeles hasta piratas.
No se queden en la entrada, señoras y señores, pasen y lean. La lectura es gratis, podrá leer cuantas veces quiera, podrá imprimir todo lo que guste o disguste. Si no le gusta, dígalo. Al pie de este escrito hay un correo electrónico en el que podrá dejar sus opiniones, todas serán bienvenidas. El autor sólo les pone dos límites, no intenten cambiar una sola coma de lo escrito y no intenten copiar para vender como propio.
El genial Orson Wells decía que en una película los títulos de crédito estaban de más. Que el autor debe ser reconocido por su estilo y su personalidad más que por su firma, así que firmaré con el alias por el que me conocían mis alumnos, ya que el docente que no haya sido rebautizado por sus discípulos, no merece el nombre de profesor…
Rafael a) el Cabeza
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